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jueves, noviembre 21, 2013

Iglesia de Cristo, sostenimiento de sus predicadores

 
La viudad dio todo lo que tenía, no lo que le sobraba (Lucas 21:21)

Muchas iglesias de Cristo viven tan pobres económicamente que jamás han pensado siquiera en la posibilidad de sostener a un predicador o evangelista. Es cierto que en Centroamérica hay mucha pobreza, el salario mínimo es bajo, pero un cristiano tiene la responsabilidad de -no importa la cantidad de su ingreso- apartar una parte para depositarla en la ofrenda (1 Corintios 16:1,2). También es cierto que otras iglesias están formadas por miembros con mejores ingresos gracias a sus negocios o formación académica, aunque esas benciones no siempre se ven reflejadas en la ofrenda del primer día de la semana.

Si las iglesias no tienen dinero, se reducen las posibilidades de sostener hombres que dediquen su tiempo a la proclamación del evangelio. Por años la iglesia de Cristo en países como Honduras, México, El Salvador o Guatemala han descuidado la responsabilidad de sostener a sus predicadores y se han convertido en dependientes de congregaciones de Estados Unidos de Norteamérica, principalmente. 

En el boletín Creced (agosto-septiembre 2013) se publica un artículo firmado por Luis Darío Segovia titulado El privilegio del sostenimiento (1 Corintios 9:1-18). El autor enfoca un fenómeno de iglesias formadas por profesionales -indicador de mejores salarios- pero que siempre están pidiendo para hacer su obra y descuidan el mandamiento de sostener económicamente a quienes trabajan en la predicación del evangelio de Cristo.

A continuación el artículo: 
En el capítulo 8 de esta misma epístola, Pablo deja sentado un principio fundamental —No hacer nada en que se ofenda otro cristiano. En este capítulo 9 se pone como ejemplo uno que tiene ciertos privilegios como predicador pero que no los usa. Uno de ellos— el reclamo de sostenimiento.
Sabemos que para ir de un lugar a otro evangelizando, es más difícil cuando se depende de un trabajo para el sostenimiento de él mismo y de su familia (Lucas 10:1-7, Gálatas 6:6). Dice el apóstol Pablo: “Si el siervo ha de dedicarse a lo espiritual, debe suplírsele lo material” (1 Cor. 9:14). Se debe enseñar esto en las iglesias a fin de apoyar a nuestros hermanos dedicados a la obra tanto moral como económicamente. ¡Es una orden del Señor!
Las iglesias se establecen gracias a la predicación y dependen de la enseñanza para su edificación y crecimiento. Necesitamos hermanos que amen la obra del Señor con buenas aportaciones, o como dice 1 Corintios 16:2, “dar según prosperan”. ¿Para qué jactarse de que las congregaciones son grandes en membresía y que tienen miembros doctores, ingenieros, maestros, representantes del gobierno y siempre se están solicitando ayudas? Es tiempo que hagamos algo sin depender de otros.

Argumentos de Pablo
1. El soldado (1 Cor. 9:7) En aquel tiempo y en todo tiempo, ningún soldado se mantiene sólo sin previsiones del gobierno.
2. El agricultor (1 Cor. 9:7) ¿Con qué fin el agricultor se esfuerza en preparar la tierra?
3. El pastor o ganadero (1 Cor. 9:7) ¿Con qué fin cuida y alimenta a las ovejas?
4. El sacerdote (1 Cor. 9:13) ¿De qué participaban los sacerdotes al ofrecer sus
sacrificios? (Deuteronomio 18:1)
5. Más referencias: 2 Corintios 11:8; Filipenses 4:15,16.

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