Reencuentro con Randy Travis
La primera vez que escuché a Randy Travis yo tenía 15 años de edad. No conocía nada acerca de la música country. Sin embargo, aquellos viajes por la tarde hacia la Hacienda San Pedro en compañía de Clyde Walter Lee eran perfectos. Él conducía su toyota hylux y en la casetera sonaba esa música un poco triste. Entendía pocas palabras del idioma inglés, pero la música -idioma que no conoce fronteras- armonizaba con el color naranja del sol y las montañas y las planicies del valle de Jamastrán. Durante varios años me acompañó un casete de Randy Travis ( No Holdin' Back ) que al escucharlo me hacía recordar la vida del campo, la melancolía de la tarde, el canto de las aves y el mugido del ganado cuando la luz del sol se despide para dar paso a la noche. El sonido country es oportuno para mantener vivo el recuerdo de quienes hemos estado relacionados con la vida del campo. Ese casete siempre me acompañaba en mis viajes de Tegucigalpa a Danlí para visitar a mi madre. La época de l...